miércoles, 12 de julio de 2017

¿HAS DECIDIDO VENDER TU PROPIEDAD?




NO ES ASUNTO LIGERO, PUES ESTÁ EN RIESGO TU PATRIMONIO Y EL DE LOS TUYOS.


Pensando en tu necesidad de conocer al detalle el proceso de venta de un inmueble, escribí este e-book para ti, 

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viernes, 16 de junio de 2017

JARDINES VERTICALES EN EDIFICIOS (1)







Heme aquí nuevamente y después de casi un mes de desaparecida. No me puedo quejar de las razones, dado que he tenido una temporada muy productiva y aleccionadora tanto a nivel personal como profesional. Conque vamos, que hoy pienso hacer eco de tanta alegría junta. Y qué mejor que retornar con una propuesta ambiental para los proyectos inmobiliarios  y que ha empezado a calar en los distritos limeños: Los Jardines Verticales.

Veamos, ¿qué son los Jardines Verticales? La Ordenanza 541-MSS de la Municipalidad de Surco en su art. 4 (1) dice textualmente:

Muro verde o Jardín Vertical: Un muro o jardín vertical es una instalación vertical cubierta de plantas de diversas especies que son cultivadas en una estructura especial dando la apariencia de ser un jardín pero en vertical. Las plantas se enraízan en compartimentos entre dos láminas de material fibroso anclado a la pared. El suministro de agua se provee entre las láminas y se cultivan muchas especies de plantas.

No he agregado ni una coma, si bien mis amables lectores convendrán conmigo que falta una. Pero dejemos a un lado las cuestiones ortográficas y vayamos al punto.  Siempre se me hizo muy cuesta arriba pensar que en los edificios modernos -peor todavía con la humedad limeña- hubiera cabida para los Jardines Verticales que he visto por internet y que ya son moneda corriente en países europeos.  Me parecían unos diseños "locos" y resultó que la loca era esta servidora, pues en mi ignorancia estaba segura de que se trataba de algo así como colocar arbustos leñosos y dejar que se llenaran de enredaderas y de manera descontrolada.  "Naa que ver", para expresarnos al estilo de nuestros jóvenes y no tan jóvenes, y ustedes mismos pueden corroborarlo: Los Jardines Verticales no son vegetales que crecerán al azar y menos como trepadoras, antes bien se ajustan a la pared -la cual siempre sería conveniente revestirla contra la humedad- pero no de manera directa, sino con un material idóneo para la cuestión.  Visto así, cabe preguntarse qué esperáis, señores constructores, para poner en marcha la idea, con mayor razón si las municipalidades conceden beneficios especiales para los nuevos proyectos inmobiliarios que los integren en su estructura. ¿Les parece poco la reducción de un 10% del área libre y de la unidad mínima de vivienda? Surco ya se lanzó con la propuesta y así lo estipula en la mencionada Ordenanza.  Permítanme entonces -y en consonancia con lo expuesto en  el post Áreas comunes de un edificio (1)-, hacer algunas sugerencias que me parecen oportunas para los de exteriores, según mi leal saber y entender. Veamos:


1. Ubicar los Jardines Verticales no en el cerco frontal, sino en el área de muros límítrofes. ¿Razón? ¡La inseguridad ciudadana, señores!  Un jardín vertical en el frontis del condominio puede tapar la vista y hasta servir de camuflage a dos o tres fulanos que ronden el edificio con siniestras intenciones. Los Jardines Verticales no deben obstaculizar la visión panorámica de lo que hay en la calle. Por añadidura tenemos otro problema del que dentro de muy poco trataré sin miramientos: La Vulgaridad Ciudadana: Pasarán años -¡y tal vez décadas! para que los transeúntes de todas las clases sociales no cedan a la tentación de arrancar de cuajo las plantas ornamentales que salen a su paso. Pero esto no suele ocurrir cuando las áreas verdes ocupan el muro limítrofe externo ubicado en el área de retiro, ya que esto significaría entrar al recinto de la propiedad y habitualmente las personas no se arriesgan a ser consideradas sospechosas de robo o cualquier acto delictivo. Entonces, el muro verde limítrofe se impone. Y un buen arquitecto paisajista puede hacer maravillas de formas y colores en dichos muros. Vean si no:






Habrán observado, señores constructores, que las plantas ornamentales que cubren la pared son exactamente las mismas que suelen colocarse en jardineras o macetas, es decir que son de fácil cuidado y no requieren grandes gastos para su conservación. Bueno, bonito y barato: Esa es la clave de todo este asunto.


2. Descartar de plano Jardines Verticales en las paredes frontales del edificio Esto por sentido común.  La espantosa vista que deriva de la mala calidad de las pinturas de exteriores y/o de la insuficiencia o carencia total de aleros en los techos, no se solucionará revistiendo las paredes con musgo o enredaderas. Se hizo un intento en un proyecto ubicado en Urbanización Aurora -a pocos pasos de donde yo vivía- que terminó siendo un verdadero desastre por causa de su imposible mantenimiento, y los residentes se vieron obligados a reemplazarlos por un follaje artificial.  Y es que las plantas crecen, señores, y si no se podan invadirán alféizares y ventanas y convertirán la pared en un auténtico bosque silvestre.  Juzguen ustedes si es factible hacer un mantenimiento quincenal en un edificio como el de abajo:




Creo que ni los residentes más refinados soportarían tener andamios colgantes cada quince días para el cuidado de su fachada, no solo porque significaría un elevadísimo incremento en los gastos de mantenimiento, sino porque el riesgo de accidentes de trabajo -con rotura de lunas incluida- se elevaría también.  Y no me negarán que es harto desagradable y peligroso para la seguridad el tener un personal trepado en las paredes, mirando a diestra y siniestra las intimidades de las familias. No. Definitivamente el modelo de arriba no sirven en nuestro contexto.


3. Instalar únicamente Jardines Verticales que sean posibles de mantener sin mayor costo.  En esto debo ser muy clara, señores constructores: No se trata de ofertar una maravilla que luego los residentes no podrán ni sabrán conservar, antes bien han de darse todas las facilidades para que estas estructuras se mantengan en el tiempo y sean la delicia de propios y extraños. ¿Y cómo lograr tal cometido?  Las soluciones son simples :

  • Presupuestar no solo la implementación sino principalmente el mantenimiento de estos Muros Verdes, de acuerdo a las posibilidades reales de los nuevos propietarios. Más claro: Tomar en cuenta el segmento social para el cual se edificará el proyecto y, acorde a este parámetro, diseñar el modelo pertinente.  Un pared de plantas exóticas no sirve para condominios de gran densidad poblacional. Y nadie va a pagar una cuota extra para la conservación de áreas que serán consideradas innecesarias y hasta "pitucas" por quienes no gozan de un salario decente para vivir.
  • Dotar al edificio de los insumos y herramientas de jardinería para el cuidado de estas instalaciones.  Es decir regaderas de mano, lampitas, escalera de dos cuerpos... Seamos realistas: Dada nuestra idiosincracia, difícilmente se contratará a una empresa especializada y lo más probable es que los Jardines Verticales quedarán al cuidado de un jardinero común o del portero del edificio. El material que acabo de enumerar no es caro y creo preciso que la misma constructora lo entregue como parte de los implementos de las áreas comunes, pues de otra manera el Muro Verde se convertirá en "el muro de la vergüenza" para los residentes en general y el arquitecto paisajista en particular, quien experimentará una peligrosa frustración al ver tanto descuido y abandono de lo que tan bellamente diseñó.
  
No se puede dudar, amables lectores, que los Jardines Verticales son una auténtico deleite para los ojos humanos y una gran solución para disminuir la contaminación ambiental que está haciendo trizas nuestros pulmones. Bien llevados no generan mayor costo y son un plus de ventas para aquellos que buscan un lugar tranquilo donde vivir.  Si a esto le sumamos los beneficios incluso tributarios que empiezan a ofrecer las municipalidades -al menos la de Surco- si se instalan en sus proyectos inmobiliarios, es innegable que convendría considerarlos ya.  ¿No les parece?

Espero sus gentiles comentarios directamente en este blog o en Facebook.  Y mucho agradeceré si algún arquitecto hace un aporte esclarecedor sobre la materia.


Notas aclaratorias
(1) Puede leerse el texto completo haciendo click AQUÍ



viernes, 12 de mayo de 2017

¡FELIZ DÍA, MAMÁ!





CON TERNURA INFANTIL TE DECIMOS:

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más.
Como el agua en los cristales,
caen mis besos en tu faz…
Te he besado tanto, tanto
que de mí cubierta estás
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar…
Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear:
Cuando tú a tu hijito escondes,
no se le oye el respirar…
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar…
el estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
Pero tú en los ojos copias
a tu niño y nada más.
Los ojitos que me diste
yo los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar…
                                                                                           
                                                                                               Gabriela Mistral


miércoles, 3 de mayo de 2017

¿ERES UN BUEN ARRENDADOR? (3)




Hoy vamos a concluir con enumerar los rasgos del Buen Arrendador.

Dado que la Previsión es una virtud no muy característica en la idiosincracia de nuestro pueblo, creo mejor colocar los puntos sobre las íes. Lo digo porque sé muy bien que hay quienes se incomodan cuando se les menciona los deberes que tienen para la conservación de su propio patrimonio, y esperan la caricia de la victimización luego del huaico que se les vino encima...por culpa de su propia Negligencia.  Es menester reducir los casos de alquileres malos. Y contribuir a tan sano objetivo es el cometido de estos post.

En consonancia con lo mencionado en la parte 1 y la parte 2 concernientes a este tema, digamos entonces:


1. El Buen Arrendador selecciona un inquilino de solvencia económica y moral.  Examina los documentos que acreditan liquidez, pero no se deja llevar solo por consideraciones pecuniarias, dado que es consciente de que la Fortuna no siempre va de la mano con la Ética ni con la Honorabilidad. Por tanto y con ayuda de su corredor, verifica las referencias personales de quien va a ocupar su propiedad. Tratándose de un edificio o condominio multifamiliar, jamás elige a quien no practica el mismo estilo de vida que conviene a un predio residencial, y toma las medidas del caso para que los otros ocupantes no tengan la menor queja del nuevo vecino. El Buen Arrendador sabe también que la nacionalidad no exime del mal comportamiento, por ello no se emociona si le presentan a un extranjero. Si el interesado es una empresa transnacional que busca departamento para sus ejecutivos, el Buen Arrendador muestra el Reglamento Interno del edificio y pacta el estricto cumplimiento de todas las normas ahí estipuladas, so pena de resolver de inmediato el contrato de alquiler.

Bueno será, amables lectores, hacer énfasis en este aspecto.

Muchas recomendaciones se dan para corroborar la idoneidad del futuro arrendatario en el aspecto económico: Boletas de pago, facturas o recibos por honorarios, reporte Equifax, certificado de trabajo, aval... Todo esto me parece fabuloso y cualquier precaución es poca. Pero en nuestros convulsionados tiempos, en que la Moral y las Buenas Costumbres han pasado a la categoría de trastos inútiles, tenemos que todo está permitido con tal de que el inquilino pague. Esta perniciosa práctica está cobrando altísimos intereses y los Serenazgos de los diferentes distritos dan fe de ello, cuando se les llama por causa del fulano o la fulana que insisten en celebrar francachelas hasta altas horas de la madrugada, e incluso hacen ingresar al predio a personas de dudosa reputación. Entiéndase que no se trata solamente de conseguir un rajá forrado en dinero, sino a quien realmente se respete a sí mismo y a sus vecinos, guardándose mucho de desprestigiar al dueño y causarle problemas con la Junta de Propietarios y con la Municipalidad. Verdad que no se puede conocer a las personas de la noche a la mañana, pero hay indicios que es preciso aprender a leer: El código de vestimenta que se utiliza al momento de visitar el inmueble, los modales y el vocabulario empleado tanto por el interesado como por sus familiares, la higiene personal... No se trata de discriminar en el sentido peyorativo de la palabra, sino de elegir a quien da muestras de ser el mejor prospecto, sin dejarse llevar por el mito de que el inquilino extranjero forzosamente es mejor que el peruano.

¿Alguna experiencia personal y/o profesional sobre este particular? ¡Uff! ¡Tengo docenas! La que siempre refiero es la tan desagradable que viví en Montagne por causa de la joven e irresponsable venezolana del tercer piso, por cuya culpa me vi obligada a llamar al Serenazgo de Miraflores y la propietaria fue multada por el valor de una UIT, que en ese entonces era el equivalente a $ 1,410, si no recuerdo mal. Pero tal vivencia no fue la peor, sino  otra que tuve en San Borja en el año 2,002: La inquilina brasileña del departamento vecino -que al principio aparentaba ser una persona decente- decidió convertirse en prostituta de salón, literalmente hablando. Así teníamos a empresarios respetabilísimos frecuentando incluso en pleno día a la doña, quien además no tenía reparo de poner su seductora música a todo volumen y a altas horas de la noche. ¡Y residíamos en unos inmuebles acondicionados dentro de una casa familiar!!! Curiosamente, los propietarios -que se jactaban de ser muy cristianos- optaron por hacerse de la vista gorda ante estas y otras irregularidades, por lo que me fui de ese lugar más rápido que volando y haciéndoles saber mi gran decepción y escándalo.  Pero quede claro que no hay nada peor que desgraciar el propio Hogar: Los otros inquilinos -en especial una empresa que arrendaba parte del primer nivel y por la que se había efectuado la remodelación de esta área- sorpresivamente resolvieron sus contratos y abandonaron el predio. ¿Se enteraron de lo que estaba ocurriendo en el tercer piso y no quisieron desprestigiarse? No lo sé, pero dadas las circunstancias es muy probable que así haya sido. Y como yo tenía que pasar por ahí todos los días para ir a mi trabajo en la otrora aseguradora Altas Cumbres, pude apreciar que estuvieron más de un año sin arrendar ese ambiente que tanto gasto les había generado, fuera de que mi antigua habitación fue después ocupada por ¡una laica consagrada!!! ¡Por lo visto, los dueños aprendieron la lección y optaron por seleccionar personas que garantizaran por partida doble una moral intachable! Pero hay quienes no tienen tanta suerte y pagan cara la factura de haber aceptado por unos cuantos soles lo que nunca se debe aceptar, menos en el Hogar familiar.


2. El Buen Arrendador visita su propiedad siquiera dos veces al año.  Lo hace de manera cordial y sin actitudes inquisitoriales, y hace sentir a sus arrendatarios que es más el bienestar de estos lo que mueve su afán.  El Buen Arrendador toma nota de aquello que le toca reparar, al tiempo que con una mirada certera advierte si se está dando a su inmueble un uso normal y cuidadoso. Asimismo, aprovecha la ocasión para pedir informes en portería o a algún vecino al que pueda visitar.  Y, por supuesto, no deja en manos de su inquilino las responsabilidades que a él le tocan como miembro de la Junta de Propietarios.

Esa cómica imagen del Sr. Barriga (1) llegando al condominio solo para cobrar ha quedado atrás debido al auge del sistema financiero, pero en esencia la actitud del arrendador de hoy sigue siendo la misma. Visitar la propiedad para brindar apoyo a los arrendatarios es una sanísima práctica que no se estila en nuestro medio, a pesar de tener inmensas ventajas. Puede marcar el inicio de una magnífica relación entre las partes, al tiempo de garantizar la permanencia de un excelente inquilino al que conviene de conservar el mayor tiempo posible.  El Buen Arrendador sabe sacar partido de esta coyuntura sin desmedro de las obligaciones que tocan a este: Es amigable, pero no brinda su amistad de buenas a primeras, manejando las prudentes distancias, en especial cuando son más que necesarias.

He de confesar que en toda mi vida profesional no he sabido de un solo caso en que el arrendador se presente eventualmente ante su arrendatario, por lo que se deduce que la cláusula de la visita con previo aviso es letra muerta, con mayor razón ahora que las comunicaciones se dan por internet o wasap (2).  Pero si me remito a mis tiempos idos, la cuestión varía. Se me viene a la memoria la propietaria de no sé qué departamento cercano a donde vivíamos, quien solía ir donde su inquilina y esta aprovechaba la ocasión para invitarle una deliciosa tacita de café con un buen pedazo de bizcocho recién horneado. Si bien era yo muy pequeña en ese entonces, me acuerdo que algo de esto nos comentaba mi madre, fuera de que los dueños de nuestro departamento-piso vivían abajo y siempre guardaron con mis padres una comunicación estupenda. Con costumbres así no es de extrañar que antaño los arrendatarios fueran fijos, ya que residían años y años en el mismo domicilio y solo lo abandonaban para trasladarse a su vivienda propia. Así ocurrió con nosotros cuando nos mudamos a nuestra casa del parque Bella Luz: Los mencionados dueños nos ayudaron a trasladar enseres, conque haceos una idea de qué tan buena fue la relación. En esa época era común que la gente permaneciera décadas en predios arrendados hasta el fin de sus días inclusive, como fue el caso de mi abuela paterna y una tía materna. Convengo que las circunstancias actuales son otras; empero, no sería mala idea hacer grata la vida al Buen Inquilino para que sienta el imperativo de quedarse.  El Buen Arrendador así lo procurará en la medida de lo posible, dado que prefiere confiar su propiedad a quien realmente la aprecia y la cuida.


3. El Buen Arrendador no eleva el precio del alquiler de manera irracional.  Si precisa aumentar la merced conductiva, avisa con la debida anticipación antes del término de la vigencia del contrato y no se excede en tal incremento. El Buen Arrendador es consciente de que vale más conservar un inquilino responsable con un precio estándar, a arriesgarse a perder a este y tener que asumir mantenimiento, servicios y arbitrios todo el tiempo que se demore en encontrar otro interesado en alquilar y con el perfil deseado para el inmueble. 

Mi hermano mayor tiene un amigo nórdico que viaja constantemente a Europa. Este señor es un adulto mayor muy centrado: Posee un flat frente al mar de más de 180 m2 y lo arrienda desde hace años al precio de $ 1,500. Alguno dirá que está perdiendo dinero, pero conociendo la realidad peruana y la del exterior, ha tomado la sabia decisión de no subir la renta porque su inquilino tiene el departamento como un crisol y no quiere arriesgarse a perderlo.  Otro tanto hizo Lupe Maestre conmigo los cinco años que fue mi arrendadora en Valles del Sur, ya que nunca elevó el costo y si salí de ahí fue porque me manifestó su intención de vender el inmueble. Lástima, pues me habría gustado quedarme por los siglos de los siglos, porque el departamentito cubría todas mis necesidades.  

A todo esto me atrevo a agregar que si la economía permanece más o menos estable, no existe una verdadera razón para subir el arrendamiento.  Sé que algunos fruncirán el ceño con esta afirmación y no faltarán quienes exijan mi cabeza. Pero seamos realistas: La competencia es muy fuerte en el sector y no es prudente perder al Buen Inquilino.  Tratándose de personas jurídicas, lo más previsor me parece proyectar un valor de renta por tres años, para luego incrementarlo razonablemente de acuerdo al costo de vida. Pero nada más. Con todo, sé de quienes no aceptan renovar el contrato si no reciben al menos $50.00 más cada año.  Proceder lamentable -al menos según mi leal saber y entender- por todo lo ya expuesto.

Para concluir y en consonancia con lo dicho en los anteriores post, no me resta sino hacer notar lo siguiente: Hay que trabajar para merecer al Buen Inquilino; y una vez encontrado, tratar de no dejarlo ir.  Los arrendatarios fijos son los que más convienen para la tranquilidad de nervios y bolsillos.  Y son la mejor garantía de una sana convivencia entre los vecinos de predios y  barrios. Que cada propietario haga, pues, un examen de conciencia para ver si en verdad ha trabajado lo suficiente para merecer y encontrar al Buen Inquilino. Por su propio bien y el de los suyos y por el prestigio del sector, resulta altamente necesario dicho examen, ¿no les parece?

Agradezco sus amables respuestas en este blog o en Facebook.



Notas aclaratorias
(1) Ese modelo de arrendamiento de antaño fue ampliamente descrito en el post ♪¡Qué bonita vecindaaaaaaaad!!!♫♫♫
(2) Acriollado, el término más parece quechua que inglés.



viernes, 21 de abril de 2017

¿ERES UN BUEN ARRENDADOR? (2)





Haciendo eco del artículo anterior - al cual acabo de hacer un agregado final que recomiendo revisar- hoy vamos a continuar describiendo los rasgos característicos de un Buen Arrendador.  

No dudo que este tema de por sí haya causado extrañeza, pues  casi todos los que disertan sobre la materia destacan más las cualidades que se han de buscar en un inquilino. Empero, es preciso que se delimiten las obligaciones de las partes. ¿Y qué mejor que comenzar por las que tocan a aquel que ofrece su propiedad?  ¡Equidad, amables lectores! No podemos avalar ser un país en el que todos claman por sus derechos y nadie dice una sola palabra acerca de sus deberes. En tal perspectiva desarrollaré y seguiré escribiendo estos post, si bien soy consciente de que hay quienes fruncen el ceño solamente con leer las primeras líneas.

Digamos entonces:

1. El Buen Arrendador ofrece su propiedad cuando ya está lista para ocuparse.  Sabe que lo contrario es molesto para el residente, incómodo para el interesado, inconveniente para él mismo y riesgoso para el corredor.  ¿Y por qué? Simple: Si hay otro inquilino que aún no se ha retirado, este se sentirá invadido en su privacidad, peor todavía si se encuentra en proceso de embalaje para la mudanza. De la misma manera, el visitante no podrá apreciar debidamente los ambientes ni calcular con libertad los espacios, al tiempo que observará que el inmueble recién se pondrá operativo por lo menos una semana después. No será de extrañar, entonces, que decaiga el interés por alquilar y el propietario pierda un buen prospecto. Por otro lado, el agente queda en desventaja, dado que la vigencia de su intermediación ya habrá iniciado su curso e igual le resultará imposible cerrar la operación hasta que el lugar se desocupe.  El Buen Arrendador no es ciego ante estas realidades, por lo cual espera a tener nuevamente la posesión de su propiedad para ponerla en forma y ofertarla recién a partir de ese momento, salvo circunstancias muy especiales.

Cuando la vigencia del alquiler está por vencerse, es común solicitar al arrendatario que dé las facilidades para la visita de un nuevo postor. Incluso suele incluirse como exigencia de contrato. Mas he comprobado in situ lo nocivo de esta práctica. Todavía recuerdo a esa inquilina que había pintado de azul cielo un ambiente del pasillo y empapelado de muñequitos de tonalidades pastel el dormitorio de su niño. Como la propietaria deseaba alquilar ya, erróneamente me plegué a sus deseos y fotografié el interior así como estaba. No digo que se viera mal y en lo particular me parecía simpático, pero he aquí que no todos tienen el mismo gusto. Y cuando el departamento se desocupó luego de un mes y se le pintó con su color original, subí a la web las nuevas fotos y las llamadas comenzaron a sucederse como por arte de magia.  Tengo malos recuerdos de esta experiencia: Mi contrato de exclusividad culminó y no logré el arrendamiento por todo lo que acabo de exponer en este párrafo y en el precedente, amén de problemas de otra índole que se suscitaron con la Junta de Propietarios.(1) Quedé vacunada: Nunca más ofertaré en alquiler un inmueble ocupado. Palabra que no.


2. El Buen Arrendador oferta su propiedad al mejor precio del mercado.  Para estos efectos consulta con su corredor o bien verifica a cuánto se ofrecen otros inmuebles que tienen las mismas características y ubicación que el suyo.  Tiene a su favor que, a diferencia de las operaciones de compra-venta, los precios de los alquileres suelen ser más reales y como tales aparecen en los distintos portales inmobiliarios. (2)

Hoy por hoy existe gran demanda de alquileres, dado que el parque Automotor se ha incrementado en tal forma que el desplazarse de un distrito a otro se equipara a un viaje interprovincial.  Pero también es un hecho que existe mucha oferta y, por tanto, la competencia es muy fuerte. El Buen Arrendador es consciente de esta coyuntura y por ello no especula con el precio del alquiler, no ocurra que termine trabajando para otros. Todavía recuerdo a ese cliente que pedía un monto excesivo de renta, y luego se dio con la novedad de que había surtido de inquilinos no solo a los vecinos de su condominio, sino incluso a los del edificio de enfrente, dado que todos los interesados en su departamento desistían por el precio y se iban aquisito nomás donde quienes ofertaban a un costo mucho menor.  Al final no le quedó sino reconocer su yerro y hacer los ajustes del caso, pero ya se habían ido tres meses y los gastos generados eran irrecuperables. No suelo aceptar ni ventas ni alquileres sobrevaluados, pero este fue un caso especial en que yo misma decidí que el amable y terquísimo señor debía aprender la lección en carne propia. Y así fue.  Por supuesto que quienes se beneficiaron a costa suya le estarán eternamente agradecidos.

Por otro lado y dado que ciertos pagos que efectuará el inquilino -mantenimiento y arbitrios- serán siempre en su nombre, el Buen Arrendador preferirá incluir los mismos en el precio del alquiler.  Esta saludable práctica está cobrando vigencia, en especial cuando se trata de minidepartamentos. Aplaudo la iniciativa, si bien algunos servicios - luz y agua, por ejemplo- dependerán del consumo del arrendatario. Con todo, en especial tratándose de alquiler de habitaciones o departamentos dentro de una casa, es preferible considerarlos parte de la merced conductiva, si bien con cargo a incremento en caso de gasto excesivo. 


3. El Buen Arrendador encomienda a su agente inmobiliario la búsqueda del inquilino idóneo.  Aquí debo ser muy clara: Por razones profesionales y de seguridad, es indispensable el concurso del corredor inmobiliario.  Zapatero a tus zapatos.  El Buen Arrendador sabe que es el agente -y no él- quien tiene toda la infraestructura para encontrar al arrendatario que se necesita. Por otro lado -y así esté jubilado y le sobre todo el tiempo del mundo- es consciente de que dos ojos imparciales ven mejor que dos ojos ansiosos de encontrar por fin a quien arrendar, y que al profesional le sobra experiencia para detectar a los malos elementos.  

Amables lectores, en estos convulsionados tiempos en que la inseguridad ciudadana y la corrupción son el pan de cada día, toda precaución es poca.  Nadie quiere ser víctima de un asalto ni tampoco toparse con algún indeseable corrupto que pretenda presentarse con su cara muy lavada.  Por esta misma razón, el Buen Arrendador exige a su agente los filtros del caso y no acepta la visita de un prospecto cualquiera sin conocer al menos el DNI y/o la ficha RUC del mismo, con mayor razón si se trata de personas jurídicas.  Y conste que es esto no es nada del otro jueves. ¡Resulta tan fácil acudir al sitio web de la SUNAT, así como "googlear", "linkedear" y "facebookear"... El Buen Arrendador no tiene reparo en investigar también por su cuenta quién es la persona que se interesa en su propiedad, lo cual le permitirá corroborar si su agente cumple a cabalidad con dicho cometido. Por esta razón, prefiere que las citas sean programadas con un día de anticipación para hacer las averiguaciones con la tranquilidad del caso. (3) 

¿Algún caso que referir sobre este particular? Pues sí. En enero del 2015 se me encomendó alquilar un departamento que estaba acondicionado en el segundo piso de una casa. Hice excelentes migas con la propietaria y aproveché en darle unas cuantas recomendaciones, que tuvo a bien seguir casi al pie de la letra. ¿Qué ocurrió? Me llamó una señora que me dio nombres falsos tanto de ella como de su esposo. ¿Cómo me di cuenta? Por su correo electrónico, que no coincidía para nada con los datos referidos. Misma Sherlock Holmes aficionada, hice las averiguaciones en Google y la SUNAT, y resultó siendo una doña qué sabrá Dios qué intenciones tenía. Intenté -sin éxito- contactarla en su celular para llamarle la atención y de inmediato advertí a la propietaria, ya que en la conversación telefónica le  había dado yo a la fulana ciertas referencias por las que podía llegar a esa vivienda. ¡Menos mal que todo quedó ahí!  Pero juzguen ustedes los peligros que hay cuando no se hacen diligentemente los filtros,  y lo que habría podido suceder a la dueña y a su familia de presentarse estas personas, que actuaron con toda la traza de los delincuentes comunes.


4. El Buen Arrendador no entrega a cualquiera las llaves de su propiedad.  ¡Atención con esto, amables lectores!  Sucede que se ha convertido en costumbre dejar la llave del departamento u oficina en portería, o bien sacar copias y dárselas a los agentes encargados de correrla. Me permito hacer notar que esto es un gravísimo error que atenta contra la seguridad personal tanto del futuro inquilino como del mismo propietario, y pone en alto riesgo al mismo inmueble. ¿Razones? No se puede esperar que el portero, los agentes y/o los asistentes de estos tengan el mismo cuidado, por tanto es posible que la llave se pierda o caiga en malas manos. Sin ir más lejos, el año pasado la propietaria de un departamento me había entregado a mí una copia y la suya la dejaba a cargo de la vigilancia. ¿Resultado? ¡Su llave desapareció! Ella me llamó desesperada, porque el portero de turno no daba razón y encima estaba con el gasfitero que tenía que hacer unos trabajos, con el agravante de que en esos momentos yo me encontraba en El Derby y el departamento en cuestión está ubicado en el límite Miraflores-San Isidro. Calmar a la buena señora -que es un pan de Dios, muy ingenua para ciertas cosas- y darle indicaciones para que le resolvieran el problema de inmediato fue todo un lío.  Conque haceos una idea. 

Seamos claros: Las llaves de una propiedad solo han de entregarse a un persona de total y absoluta confianza. Y no niego que los vigilantes puedan serlo, pero para esto tendría que conocérseles de años, lo cual no siempre es factible. Por esta razón y en consonancia a lo detallado en el acápite 3, el Buen Arrendador  recurre a los servicios exclusivos de un solo corredor. Y si por apuro económico decide contratar a varios, se presenta él mismo o su representante para abrir el inmueble, pues de otra manera se expone a que el interesado perciba la inseguridad y -una vez finiquitado el alquiler- este cambie la cerradura de la puerta incluso sin pedir permiso.  

Lectores míos, ¿alguna vez se habían percatado de los deberes que tocan al Buen Arrendador? Conste que hasta la fecha solo estoy enumerando aquellos que son previos al arrendamiento. Quienes claman por un buen inquilino, ¿toman las medidas prácticas para atraerlo, así como las precautorias para espantar a los malos? Cada uno habrá de responderse.  Indudablemente en nuestro país la Prevención nunca ha sido nuestro fuerte y por ello pagamos caro en mil formas y en distintos ámbitos.  Por eso hago estas reflexiones.  No dudo que existan personas muy diligentes e igual les tocó un arrendatario fatal. Otras simplemente creyeron en la bondad de las personas y pasaron por alto detalles importantísimos, al tiempo que consideraban irrelevante contratar a un corredor. También tenemos a quienes por apremios económicos aceptaron lo que venía y casi sin solicitar garantías. Mas lo peor es que hay demasiados que gustan de aparecer como víctimas, cuando en realidad solo pagan el precio de su propia Negligencia en la administración de sus bienes.

¿Están de acuerdo con lo que he expuesto en este artículo? Espero aquí mismo o en Facebook sus amables respuestas.



Notas aclaratorias
(1) Teóricamente en el edificio no se aceptaban mascotas, pero un inquilino tenía dos perritos y muy escandalosos y por esta razón se encontraba de pleito con la Junta de Propietarios.  Los interesados -casi todos amantes de los animales- notaban esta situación y desistían del alquiler.
(2) Adondevivir, Urbania y Laencontre son los portales que más confianza me inspiran.
(3) Antes de concertar la cita con un interesado en venta o alquiler, siempre busco sus referencias en google, redes sociales y SUNAT. Tratándose de un posible inquilino, remito su ficha RUC al propietario con un día de anticipación.