sábado, 16 de septiembre de 2017

¿ERES UN BUEN INQUILINO? (3)







Hoy vamos a concluir las reflexiones sobre las cualidades que acompañan al Buen Inquilino.

Recordarán que el post anterior hice hincapié en la primera parte del comentario hecho por una de mis lectoras. en lo relacionado con ser cumplidos en los pagos y cuidar del inmueble como si fuera propio. Concentrémonos en la segunda parte de su sentencia moral:

...devolver el inmueble cuando tu contrato ha cumplido. Y si la renta te parece que no puedas subir, retirarte.

¡El Buen Inquilino! No voy a decir que sea una especie en extinción ni nada por el estilo. Pero aquí y allá escucho quejas, especialmente en lo que se refiere a la entrega del inmueble, el que -dicho sea de paso- no siempre se entrega en buenas condiciones o bien no se entrega, a secas. Vistas las circunstancias no nos queda sino afirmar tajantemente:

1. El Buen Inquilino no espera a última hora para acordar con el propietario si renueva o no renueva el contrato de alquiler.  Alguien me dirá que tal iniciativa toca más al arrendador, mas en estricta justicia corresponde a los dos, ya que ambos son parte interesada.  El Buen Inquilino hace sus cálculos con anticipación e incluso dos meses antes del vencimiento, informa su deseo de continuar o simplemente de retirarse.  ¿Y por qué tanta premura? Porque el propietario tiene que saber a qué atenerse para que, en la medida de lo posible, el inmueble quede a duras penas dos semanas sin arrendar. No olvidemos que un nuevo arrendatario no se encuentra de la noche a la mañana y que en no pocas ocasiones el alquiler es la única o principal fuente de ingresos de los dueños. El Buen Inquilino es considerado con su arrendador, con mayor razón si se trata de un adulto mayor. Nunca se hace el desentendido ante las legítimas aspiraciones de este y menos lo tiene tonteando o deshojando margaritas al son de...

- ¿Renueva o no renueva? ¿Renueva o no renueva?

¿Conozco casos en que los arrendatarios se han pasado de indolentes y a última hora salieron con que no renovaban? Sé de varios, pero clientes míos no han sido y, en honor a la verdad, en este aspecto más he sabido de incorrecciones por parte de los arrendadores.  Con todo, no olvido lo que sucedió en San Borja, muy cerca donde yo vivía: La propietaria hizo ciertos arreglos solicitados por el mismo arrendatario -quien previamente había manifestado su voluntad de quedarse por varios años-, pero a la hora de la verdad el susodicho se mandó mudar y si te vi, no me acuerdo. El monto de la garantía no cubrió ni remotamente lo que la pobre señora había invertido. Conque haceos una idea. El Buen Inquilino no hace daño a su arrendador, no le genera falsas expectativas y menos se aprovecha de la buena fe o ingenuidad de quienes necesitan de la renta para poder vivir.

2. El Buen Inquilino devuelve el inmueble tal como se le entregó. Esto se impone. Y va de la mano con el acápite anterior. Es preciso hacer las cosa con calma y sin prisas, pues de otra manera ambas partes sufrirían las consecuencias por verse obligados a actuar a las voladas. Más de una excelente relación entre  dueños y el arrendatarios se ha echado a perder por la simple negligencia.  El Buen Inquilino invita con anticipación al Propietario para que  este pueda verificar in situ que todo está en orden y/o coordina con él las reparaciones que fueran menester: Los resanados, el pintado de los ambientes, el lavado de cortinas y estores, etc.

Cabe destacar que, terminado un contrato de alquiler, siempre hay que hacer arreglos pequeños o grandes. Y si se desea que el monto de la garantía sea devuelto en su totalidad, ¿qué mejor que el mismo arrendatario se haga cargo? Pero hay otra razón de peso: Es común pactar que otros interesados podrán visitar el inmueble antes de que este sea desocupado. El Buen Inquilino evita cualquier perjuicio a su arrendador actual y facilita las cosas para que este, a la brevedad posible, encuentre otro arrendatario. Entiende muy bien que es mejor que se sepa de antemano todo lo que se precisa subsanar, de manera que -en caso de algún notorio desperfecto- el nuevo prospecto no se espante y tenga la garantía de que en muy corto tiempo el inmueble estará listo para nuevamente ser habitado.

3. El Buen Inquilino no se desentiende de aquello que dejó pendiente. Así haya entregado ya el inmueble, asume que es de caballero y de señora cumplir con los compromisos pactados.  Es así que abona el prorrateo de luz, arbitrios y/o mantenimiento, cancela los servicios de teléfono, cable e internet (1) que puso a su nombre, informa a empresas y bancos el cambio de dirección cuando ya se ha instalado en su nuevo domicilio... (2) Más claro:  Queda como gente, no como un indeseable a quien jamás querría nadie volver a encontrar. El Buen Inquilino deja un gratísimo recuerdo en el ánimo de su arrendador, quien gustoso volvería a alquilarle la propiedad si en otra oportunidad aquél se lo solicitara.

Todavía recuerdo a ese matrimonio que alquiló por mi intermedio un departamento en el límite Miraflores-San Isidro.  Ambos esperaban su primer hijo y cayeron simpatiquísimos a la propietaria. Y me alegró de sobremanera comprobar que no me había equivocado con ellos, pues cuando se fueron después de tres años, por poco y la arrendadora se echaba a llorar. Dejaron el departamento muy bien parado. Y en atención al delicado estado de salud de la buena señora, no pusieron ningún reparo en hacer las coordinaciones posteriores conmigo, hasta el punto de aceptar entregarme las llaves y ver juntos los pequeños desperfectos que era preciso subsanar.  ¡Clientes así dan gusto! ¿Y todos los que traté en el tiempo ostentaron tan elevado perfil? Gracias al Cielo, sí, salvo una penosa excepción. No se puede negar que un Buen Inquilino es un auténtico tesoro, especialmente en una época donde cada cual hace lo que quiere e importa poco o nada atropellar los derechos ajenos.

Pero la pregunta de rigor es si nosotros lo somos, si como arrendatarios cada uno de nosotros cumple a cabalidad todo lo enumerado en estos tres últimos artículos.

¿Eres un Buen Inquilino?

Creo que cada cual habrá de examinarse y mejorar lo que en justicia ha de ser mejorado. ¿No les parece?

Les invito a pronunciarse sobre el tema en este blog o en Facebook.

Notas aclaratorias
(1) Permítanme referir esta experiencia personal: Todas las veces que he dejado los departamentos ocupados, he dado de baja al teléfono fijo- mi operador es Movistar -el mismo día de la mudanza. Como el cable y la internet vienen juntos -salvo excepciones- los tres servicios se anulan ese día. Pero esto no ocurrirá si tenemos alguna cuota pendiente. Cuando el departamento es pequeño -como en los de mi caso- el prorrateo de arbitrios es insufrible, porque hay que medir hasta los centavos, por lo cual recomiendo cancelar el mes completo sin chistar.  Otro tanto sucede con el mantenimiento.

(2) No siempre es culpa del arrendatario saliente el que todavía lleguen sus cuentas al departamento que se entregó, ya que los bancos y las empresas de servicios demoran hasta tres meses para actualizar los domicilios en sus sistemas.



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